22/2/12

Mulatis Mutandis

Aprovechando un receso en mis lios de estas horas, os mando, chavalines, la segunda parte del texto que envié para subir al blog de la otra psiquiatria. Espero vuestra opinión sincera, no política, y que si considerais que es una escoria o que me meto en un problemilla para variar con todo Dios, o no lo considerais adecuado, pues que hagais lo que estimeis oportuno. Abrazos.


MULATIS MUTANDIS

Como soy persona que respeta sus compromisos, incluso aquellos que establezco conmigo mismo, aquí van los serios inconvenientes que tiene, a mi modo de ver, para todos los actores implicados, el explicar una realidad tan compleja como la locura, desde un nivel de análisis tan básico y desresponsabilizador como el bioquímico y/o médico.

Hablaba hace poco con uno de los mejores psicólogos que conozco, D. Fernando Fuentes, sobre la importancia de la honestidad en la relación con los otros significativos, y que habría que alejar el modo de hacer político y a los políticos de esto que hemos llamado salud mental, y/o enfermedad mental. Estábamos de acuerdo en que seguramente es en y por la política en la vida familiar, que se desencadena la locura. A un hijo o hija, se le falta el respeto desde que se le trata políticamente.

Acabo de caer en la cuenta de que no les he explicado eso que D. Fernando y yo llamamos política o actuar políticamente, así que tampoco, probablemente, puedan entender a que le llamo faltar el respeto. Actuar de forma política, lo entendemos como decir las cosas de forma que las intenciones no queden expuestas. Es un modo de hablar siempre con una intencionalidad oculta, y claramente estratégico. Es una falta de respeto desde el momento en que se trata al otro como un medio para un fin, sea este fin mas o menos concreto, desde puntuar lo mas alto posible en una carrera imaginaria hacia el premio al mejor padre o la mejor madre del mundo, hasta el beneficio económico. En el trato político no se piden las cosas de forma directa y clara, de tal forma que el que hace la política además se queda con la impresión de que controla el mundo y de que es capaz de modificarlo a su antojo, sin contar con que posiblemente hubiera conseguido lo mismo en el mismo o menor tiempo, simplemente pidiéndolo. Haley en “Las tácticas de poder de Jesucristo” afirmaba que un buen esquizofrénico conseguía que sus padres dejaran de discutir en un instante, manifestando síntomas, puesto que entonces los dos se ponían a cuidarlo (1). De forma intencional o no, este es un modo estratégico de actuar sobre el mundo, que seguramente es aprendido en el ámbito doméstico, en la cotidianidad.

A mi modo de ver, sobra la política en la psiquiatría y en la psicología. Se trata con los intereses familiares, en vez de tratar con los del paciente, sin caer en la cuenta de que en teoría deben de ser los mismos. El miedo a caer mal, a que se hable mal de la intervención, el corporativismo, el temor a convertirse en un paria dentro de un gremio con mas o menos prestigio, hace que las intervenciones se encaminen en muchos casos a preservar el propio estatus y a perpetuar situaciones y estatus ajenos, contrarios al interés del paciente.

La política es importante, fundamental en muchísimos ámbitos de la vida, pero desde luego, cuando se trata de las distancias cortas, del tu a tu con las personas cercanas, hay que dejarla, siempre bajo mi punto de vista, al margen, puesto que se falta el respeto al otro, al tratarle como un objeto a manipular para conseguir un fin. Y el otro, de una forma o de otra lo nota, y precisamente el problema es en que forma lo nota, y como lo manifiesta.

No puedo dejar de ver continuamente una maniobra política en el discurso biologicista, puesto que ya saben todos ustedes que ese discurso nada tiene que ver con los hechos o con la ciencia. Por tanto, al daño causado al paciente o usuario por la política familiar, se suma el daño de la política profesional. El fin del discurso biologicista, que ya hemos dicho que no se basa en la ciencia, es vender su producto lo mejor posible. Y este fin se coordina de forma ideal con el de los profesionales que no quieren lidiar con un nivel de complejidad para el que no han sido preparados y que les llevaría a tener que bajar del pedestal de sabiduría, poder y conocimiento en el que les sitúa el dominio de la ciencia médica y/o psicológica. En definitiva, los profesionales que han sido formados exclusivamente en el discurso biológico/bioquímico/neurológico, no tienen que enfrentarse al brutal reciclaje que les aguardaría de tomar otra senda ideológica.

¿Es o no una maniobra política el discurso de que nadie es responsable de nada y todo ha sido resultado del padecimiento de una desgraciada afección física que además puede “tocarle” a cualquiera?. ¿Es o no es una maniobra política absolutamente magistral el conseguir desconectar los problemas de salud mental (que vaya usted a saber que es eso) de los problemas económicos, de los abusos, de las miserias y en suma de la vulnerabilidad social? (como explicaré mas adelante hay una variable mediadora en todas estas circunstancia que acabo de enumerar: uno mismo y sus decisiones).

Con anterioridad ya hablé de los beneficios para todos los actores implicados que tiene este modo de entender las cosas, de explicar y de conducirse. Me tocaba aquí hablar de los perjuicios y a ello voy.

El perjuicio para el profesional de la salud mental (q.v.u.a.s.q.e.e.) es la sensación continua y continuada de inutilidad. Una tensión que lo impregna todo, un malestar justo detrás de la nariz, en el fondo de la cara. Esa tensión, que en psicología llamamos disonancia, le llevará en el peor de los casos, a conducirse de forma dogmática, en ocasiones violenta. Atacará a los elementos perturbadores en su base, en su nombre, y en su naturaleza. Nunca a sus argumentos, puesto que sabe que no son mas que subterfugios. Apelará al bien del paciente o el usuario. Por supuesto al bien común, a la ciencia, prescindiendo de ella, y al orden. Esgrimirá su autoridad, su nivel de estudios, y su experiencia. Todo para tratar de sostener un edificio que a la mínima, se cae. Así pues utilizará un lenguaje opaco, incomprensible y utilizará los casos que supuestamente ha sanado como muestra de su razón y sus razones. El perjuicio es que vivirá con esa sensación perpetua, en posición defensiva para siempre. No se entenderá nunca mínimamente a si mismo, y por supuesto aún menos a los demás, puesto que esto no es posible a través de la química (un nivel de análisis totalmente distinto). Y eso es mucho perjuicio. Con suerte caerá en la cuenta de lo absurdo de pedirle responsabilidad a alguien (ya que se apelará a ella para según que cosas, como por ejemplo la adhesión al tratamiento) a quien previamente se ha desresponsabilizado de toda su vida pasada y futura. En esto, los hechos parecen darme la razón. No hay mas que estudiar las estadísticas de adicciones, trastornos psicológicos, y suicidios en las profesiones “psi”(2).

Los perjuicios para la familia del paciente o usuario tampoco son baladíes. Van a tener que ser responsables de lo que hace otra persona que en cualquier momento puede hacer cualquier cosa sin querer. Y esa persona además se hará responsable de unas cosas si y otras no, puesto que puede estar loco, pero en absoluto es tonto (a no ser que exista comorbilidad). Se hará responsable, por supuesto, de las cosas que le interesen (esto es absolutamente legítimo). Ya se ha ocupado el profesional de turno de dejarle claro que lo puede hacer. Por activa o por pasiva. Así que el sufrimiento familiar se incrementa a niveles insoportables, no solo por el estado del padeciente, sino por eso que tanto nos afecta a los humanos: el caos, lo impredecible. Una terrible sensación de que la vida propia ya no está en manos de uno, sino de alguien externo, que por mucho que se le quiera, no por eso, resulta menos insoportable. Se ha cambiado posible responsabilidad en el problema, por sufrimiento puro, duro, y eterno, con el agravante de que esa sensación de ser responsable en alguna medida del problema del padeciente no va a desaparecer por mucho que los profesionales lo intenten con su discurso (3).

He de reconocer, que los perjuicios menos graves son precisamente para aquellos que mas se lucran del discurso biologicista: las farmacéuticas. Claro, son entes abstractos, corporaciones donde la responsabilidad y también el sufrimiento, se diluye. El aumento de su falta de credibilidad se ve ampliamente compensada por su capacidad para la política. Peccata minuta. Además ya es sabido que el humano cuando siente desesperación se salta a la torera y con una facilidad pasmosa cualquier atisbo de razón. En eso radica su miseria y su grandeza.

Y por último, los perjuicios para el paciente o usuario son devastadores. Arrebatar la esperanza a una persona es muy complicado, ya que en el fondo sabe que es lo único que realmente tiene. Los argumentos biologicistas y su proceder tienen como resultado una lucha, en el mejor de los casos, por no perderla. Se trata de inculcarle a la persona que padece un defecto en la química cerebral que le lleva a hacer, sentir, ver, y oír cosas que le perturbarán durante el resto de su vida, y que le impedirán llevar una vida autónoma. Tendrá que renunciar a sus objetivos, puesto que el tratar de conseguirlos pueden llevar a mas tensión y por tanto a un nuevo desequilibrio. Tendrá que resignarse a los efectos secundarios del remedio administrado, que no podrá dejar de consumir, bajo la amenaza de un empeoramiento en su estado.
Es paradójico el que a una persona que no tiene o ha tenido ninguna responsabilidad sobre sus actos, de forma intermitente, se le exija responsabilidad. Por ejemplo a la hora de adherirse a los tratamientos. ¿Como se negocia con alguien no responsable que además recibe un subsidio por ello?. En ocasiones se realizan incluso pequeños chantajes del tipo “tienes que venir por aquí cada cierto tiempo y tomarte la medicación si quieres seguir en el piso tutelado....” o disfrutando de tal o cual prebenda. ¿Como se chantajea de esta forma a alguien que no tiene responsabilidad sobre lo que hace?. Esta es una realidad en nuestro país, cada día.
La ventaja del perdón porque se asume que nada de lo ocurrido es responsabilidad del protagonista de los hechos, será ámpliamente superada por los perjuicios, puesto que los otros ya no darán crédito a casi nada de lo que diga o haga la persona diagnosticada, y se dará por sentado el hecho de que tiene que adaptarse y asumir lo que ciertas personas juzguen como adecuado para su vida, durante el resto de ella. Como ven, se le va a pedir responsabilidad sobre algo, que se adapte y asuma, así que de una forma o de otra, nunca se puede prescindir del usuario o paciente, aunque en ocasiones se pretenda. Perdón, si es posible: cuando el ingreso es involuntario. He de decir llegado este punto, que el ingreso involuntario puede hacerse de forma honesta, o con absoluta deshonestidad. La forma honesta, a mi modo de ver consiste en, una vez mas, no hacer política, es decir, se informa a la persona que ingresa a la fuerza que se le ha forzado a ello para que deje de hacer esto o aquello que a los demás les supone un perjuicio o una amenaza. Obviamente la deshonesta consiste en decirle que es únicamente por su bien, porque está enfermo, y pretendemos curar.
Si podemos estar de acuerdo en que a las personas les afecta el hecho de tomar una medicación o un tratamiento, ya que se promueven significados que incluyen aquellos que tienen que ver con la autoimagen, imagínense el peso de un diagnóstico y un pronóstico como el que difunde el discurso biologicista, o un ingreso involuntario. ¿Será necesario otro ingreso involuntario para superar las secuelas del anterior ingreso involuntario?. Me acuerdo aquí de Hemingway cuando después de ser tratado con electrochoque afirmó que “era un buen remedio pero matamos al enfermo”.
Siempre me ha parecido que el paciente o usuario tiene el derecho o incluso, si me apuran, el deber de saltarse todas las expectativas de los profesionales, cuando discontinúan sus tratamientos, y tratan de seguir viviendo como la hacían hasta el momento del ingreso o del diagnóstico. La alternativa propuesta para sus vidas no resulta nada atractiva, y los efectos secundarios de todos los procedimientos aún menos. ¿Se puede afirmar con seguridad que el abandono del tratamiento supone un mayor deterioro físico cuando se vuelve a él?¿si la respuesta es afirmativa, pertenece a ese mismo tipo de afirmación que aseguraba que los psicofarmacos son neuroprotectores?. Cuando el paciente o usuario deja el tratamiento lo hace porque tiene mucho que ganar y muy poco que perder, por mucho que se le amenace. Además, haga lo que se haga, por mucha psicoeducación que se reciba, las personas siguen haciendo lo que quieren, y si sabemos que esto es así, me pregunto el motivo de que sabiendo que un altísimo porcentaje de pacientes van a abandonar la medicación, no se les explica la forma correcta de hacerlo llegado el caso (hay incluso una guía descargable en internet del proyecto Icarus (4)). Me recuerda cuando se pensaba que hablar con los hijos de los diferentes métodos anticonceptivos suponía hacer una apología del sexo. Como si de algunas cosas hubiera que hacer apología para que se produzcan. El delirio de control del humano es mayor aún que su estupidez (me incluyo puesto que creo ser miembro de la especie).
Y ya para terminar, la vuelta de tuerca final consistirá en construir un discurso personal donde la sociedad, los médicos, las empresas, la política, los padres y todo aquel que no sea él mismo, es responsable de lo que le ocurre. Esta victimización se producirá al calor de la huida, precisamente, del discurso biologicista, y siendo malo, desde luego, no es peor que la alternativa de quedarse anclado en él. Al menos, conducirá a la lucha, a la actividad, algo que será poco productivo a nivel personal, de no ir acompañado de una mayor conciencia de la propia responsabilidad en lo que sucede.
No he hablado aquí de los efectos indeseables de las pastillas psiquiatricas sobre la salud de los pacientes o usuarios, puesto que estoy convencido de que hay personas mucho mas preparadas que yo para hablar respecto a esto. Soy consciente de que todo lo que he dicho es en cierta forma arriesgado, por supuesto discutible y admite muchos matices en el mejor de los casos.  Me parece que no hay que ser profesional de este campo para rebatirlo ya que creo que son argumentos absolutamente llanos, simples y por tanto de fácil critica. A mi modo de ver, precisamente es lo que falla de forma escandalosa en el discurso biologicista (y por supuesto en otros), que saltándose un principio científico básico, como el de parsimonia (5), empieza por explicar un fenómeno de la forma mas compleja posible sin haber rebatido o falsado previamente explicaciones mucho mas sencillas, y por supuesto, de espaldas absolutamente, a los hechos.


NOTAS

  1. “Las tácticas de poder de Jesucristo y otros ensayos” Jay Haley (1991). Paidós Terapia Familiar.
  2. Un buen libro sobre el tema: “La vida personal del psicoterapeuta. El impacto de la práctica clínica en las emociones y vivencias del terapeuta”. Guy, James D. (1995). Paidós.
  3. Doy por sentado que los que me leen, saben diferenciar perfectamente la diferencia entre culpa y responsabilidad.
  4. Se puede saber mas sobre el proyecto Ícarus aquí: http://theicarusproject.net/GuiaReducciondelDanoDiscontinuaciondeDrogasPsiquiatricas
  5. El principio de parsimonia, tal vez más conocido como la "navaja de Ockham", es una aseveración que traducida en términos sencillos dice que de varias explicaciones posibles a un fenómeno o problema dado, la más sencilla es la que con toda probabilidad sería la correcta.

 
Jesús Castro Rodríguez
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

26 comentarios:

  1. Da para varias lecturas. Así para empezar te aplaudo mucho, luego cuando esté más despierta te lo comento con calma, pero en general, has estado fino fino. La política desde el otro lado, muy interesante (y no es un comentario político).
    Un abrazo y hasta muy prontito!

    ResponderEliminar
  2. Ya te lo comenté en su momento, pero... BRAVO!! Un abrazote sin máscaras, ni plumas carnavaleras!!! Vamos un abrazote de verdad!!

    ResponderEliminar
  3. Jesús: me temo que tu no sigues las pautas de 'como ganar amigos', así diciendo verdades, recordando la responsabilidad intransferible que cada uno tenemos con uno mismo, señalando las contradicciones de querer convertir a las personas en simples objetos y además ¡que colaboren!

    un abrazo nada político,

    ResponderEliminar
  4. Joer Paula, nunca te pillo en calma. Vengaaaa, esperaré a tus prometidos y comprometidos análisis detallados. Me interesan. Abrazotes.
    Raul, me alegro de que te gustara y te agradezco el público apoyo. Abrazacos para variar.
    Pere, la verdad es que se me da mal lo de hacer amistades. Todos mis amigos son unos frikis con los que no me aburro.
    Abrazos y gracias por leerme.

    ResponderEliminar
  5. El cuarto y último postulado del modelo de biologizamiento dice así:

    4º Cuando lo consigas, olvidarás automáticamente los tres postulados anteriores y sentirás que no eres un animal, que no estás muy limitado por tus genes, primeros años de vida y ambiente. Y, por supuesto, negarás que ha sido de pura chiripa y dirás que ha sido mérito tuyo.

    ResponderEliminar
  6. "El delirio de control del humano es mayor aún que su estupidez". Ninguno tenemos mérito en nada, o todos tenemos el mismo mérito. No creo que haya hecho juicios de valor, o almenos no era esa mi intención.Creo que pretender que no se controla nada y todo es azaroso es igualmente un delirio.
    Mi opción, ojo, la mia, es tratar de actuar sobre lo que yo controlo, que solo es lo que hago, del resto ya se ocupan los demás y el azar. Aquí cada uno parte con una manita de cartas, mejores o peores, y depende de cada uno el como las juegue y le saque mas o menos rendimiento a lo que le ha sido dado por nacimiento o azar. Por supuesto, contemplo la posibilidad de lo imprevisto, de la catástrofe, pero no me voy a quedar esperándola, haré como si no me fuera a pasar a mi.

    ResponderEliminar
  7. Pero entonces no depende de cada uno. Porque todos lo hacen lo mejor que pueden, ya que todos tienen el mismo mérito. ¿No? Depende de la genética, del ambiente, de los primeros años de vida. De un mogollón de cosas que no tienen que ver con el cada uno, sea lo que sea eso.

    ResponderEliminar
  8. Así que el paciente, en lugar de dejarse derrotar por la realidad que no puede controlar, decide enfocar hacia aquello que si puede controlar. Utiliza su energía en centrarse en las cosas que si está en su mano cambiar. Se transforma en nikosiano.

    En fin, mientras el paciente queda anclado en la genética, las personas amenazadoras de su ambiente, su infancia... el nikosiano trasciende. Al dejar de enfocar en los momentos en que estuvo a punto de tirar la toalla, al dejar de enfocar en la gente que le brindó ayuda en momentos en que a lo mejor ni el mismo apostaba por su mejoría, el nikosiano da por hecho esos momentos. Trasciende y deja de considerar esos momentos importantes en sí mismos. Y, sin embargo, sin esos momentos no hubiera descubierto su responsabilidad. Al final, lo único real fueron esos momentos. Y la responsabilidad una ilusión que él mismo o la sociedad han puesto en su mente para dar sentido a todo.

    ResponderEliminar
  9. Totalmente de acuerdo contigo alauine, "La vida es sueño" y cada uno tiene el suyo, por eso me parece tan respetable el de cada cual. MI sueño es que de mi depende lo que me pase, eso me ayuda a seguir. El tuyo entiendo que es que no importa lo que hagas, y creo que eso también te ayuda. Perfecto. Creo que solo estoy expresando mi sueño, y que me parece tan aceptable y respetable como el tuyo, o el sueño biologicista. Lo que es inaceptable desde mi punto de vista es que se pretenda decir que es un hecho, cuando se trata solo de un sueño, como hace el biologicismo mas radical. Eso hasta que efectivamente los hechos le den la razón a algún sueño y lo convierta en verdad.
    SAludos y un placer que te pases por aquí.

    ResponderEliminar
  10. En la entrada se ha utilizado diecinueve veces la palabra responsabilidad. ¿No son demasiadas para un sueño? ¿No bastaba con cinco veces o dos?

    ResponderEliminar
  11. En mi sueño la palabra responsabilidad nunca se repite las veces suficientes. Alauine, tu en el tuyo la puedes poner las veces que quieras, e incluso puedes obviarla, es tu responsabilidad :). Es tu sueño y tu serás el que lo sueñe.
    Salu dos.

    ResponderEliminar
  12. Jesús, se te echaba de menos.
    Basicamente: si.
    El discurso de no tienes cabeza pero utiliza la cabeza es el que se usa desde la (autodenominada) Salud Mental, que expuesto así de clarito se parece al se espontáneo y otros mensajes esquizofrenógenos.
    Una cosa que está tan en el discurso que tomamos como cierta - y que es mi rebelión de estos meses-: Salud no es medicina. La salud es social. Hoy en la radio he intentado explicar que si pones más médicos, pero no potabilizas el agua, o no tienes calefacción, o eres pobre serás insalubre... Es lo social lo que trae la salud, no lo sanitario.
    Y te dejo una frase de Jose Luis Leal: "El principal factor de riesgo para la salud mental es faltarle a una persona a su dignidad como ser humano". Tanots estudios para resumirlo de esta manera tan sencilla...
    Abrazos.

    ResponderEliminar
  13. Miguel, como siempre un placer contar con tus comentarios. Un buen amigo mio, de esos sabios por el cumplir años y haber vivido mucho, dice siempre que un buen médico es aquel que tiene su consulta vacía, ya que su objetivo es mantener a su gente sana y hace lo posible para ello. El que la medicina se apropie del concepto "salud" es tremendo, pero que lo haga de la "salud mental" es terrorífico, porque eso lleva a la conclusión de que no es posible estar sano sin medicina (de ahí el dicho argentino de que si no estás en terapia es que estás loco). Y obviamente eso no es cierto.
    En esa apropiación indebida está el estatus y el poder, que en la medicina, llamémosle, mas convencional, puede ser mas o menos conveniente, pero que en la referida a los temas llamemoslos, mentales, solo puede ser un estorbo y un impedimento para hacer algo de utilidad.
    La estadistica de los estudios, aunque necesaria, no puede cuantificar lo incuantificable, y no es un problema siempre y cuando no nos olvidemos de su importancia.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
  14. Pero estos blogs colocan al paciente en una situación dónde sólo puede perder. Es el sueño de un Dios, el Dios es la Responsabilidad. Los autores de los blogs deciden deliberadamente, deciden de forma deliberada ser nikosianos y el paciente decide deliberadamente ser paciente. Es decir, en las propias reglas del mundo que construyen, todo es responsabilidad y no se puede ser no responsable. Y sin embargo siguen diciendo: se responsable. ¿Y qué otra cosa puede hacer el paciente?

    Si el paciente no puede ser no responsable, ¿para qué siguen insistiendo? La entrada no es honesta.

    ResponderEliminar
  15. Cuando te refieres a "estos blogs" no se a que te refieres.
    No soy Nikosiano, soy de Tenerife.
    Yo no le digo a nadie que sea responsable, porque se quiera o no, al final lo que hace uno le repercute sobre todo a uno, así que se quiera o no, uno acaba afrontando cada cosa por la que opta, incluido el no saber, no querer o no poder.
    Si en tu caso prefieres no responsabilizarte de nada, lo respeto, es mas, lo admiro, porque no se como se hace eso, aunque me imagino que tendrá muchas ventajas.
    Tendré en cuenta tu opinión respecto a mi falta de honestidad, aunque ni lo entiendo, ni lo comparto.
    En tu caso para ganar en credibilidad y en honestidad, deberías de dejar los pseudónimos y firmar con tu nombre y apellidos, así como tu filiación (si eres un profesional, un usuario, alguien que nada tiene que ver con estos temas..).
    Un saludo

    ResponderEliminar
  16. Una disculpa por adelantado en cualquier caso alauine, si en tu mundo nadie es responsable de nada, tu no puedes ser ni honesto ni deshonesto, por tanto, olvida lo que dije antes. Simplemente no puedes evitar ser y seguir siendo anónimo. En cualquier caso un placer departir contigo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  17. Intento entender tu mundo, intento entender que estoy condenado a ser libre como dice Sartre. Así que, ¿qué me queda? ¡Nada! ¡No hay nada más que la elección!

    No siento la responsabilidad, pero me levanto. No siento la responsabilidad, pero aún no me rindo. No la entiendo y, sin embargo, decido. ¿Por qué, señor Castro? ¿Por qué lo hago? ¿Por qué me levanto? ¿Es por la biología? ¿Es por los nikosianos? ¿Es por la industria farmacéutica? ¿Tal vez por Sartre o por los blogs?
    Estoy decidiendo.

    La entrada no habla de eso. No dice que el paciente decide, a pesar de que no siente la responsabilidad. La entrada presupone una mala fe y no lo dice. La entrada no es honesta.

    ResponderEliminar
  18. no te entiendo, seguramente por que no soy una gran cosa. En cualquier caso es mi opinión, que puede ser mas o menos tenida en .cuenta. Ya lo digo en la entrada, que es facilmente discutible y tu lo has hecho aunque no llego a entenderte. Si te parece deshonesta lo lamento, no era mi intención. Saludos

    ResponderEliminar
  19. Pero para tener en cuenta la dignidad del paciente, hay que intentar entender su mundo. El paciente intenta entender el mundo de la responsabilidad. La entrada no habla claro, ¿puede el paciente preguntar cuál era tu intención?

    ResponderEliminar
  20. Mi intención precisamente era esta, tener una discusión. Que alguien con argumentos me explicara que estoy equivocado. Por supuesto mi intención no era, ni nunca es en algo que escribo, hacer terapia. Por supuesto que hay que respetar el mundo del paciente, pero repito, mi intención no es hacer terapia, y desde luego tu no eres mi paciente. Una explicación de que es la responsabilidad la tienes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Responsabilidad.
    Lo que trato de explicar en la entrada es que si los demás entienden que no eres responsable esto tendrá consecuencias para ti. Si tu lo admites y lo crees también.
    Y además con un contrasentido, que se te tratará como no responsable para según que cosass interese.
    Espero haberte respondido correctamente, pero lo dicho, no creo ser nadie a quien tengas que tener muy en cuenta, o al menos mi opinión no es la mas habitual, así que seguramente no tenga razón.
    Saludos.
    Jesús.

    ResponderEliminar
  21. ¿Y cuál es la intención del RAI? La entrada va dirigida a los profesionales de la salud mental entonces. O a la red de blogs antibiologicistas. Insistir en un paradigma dónde se enfoque en las decisiones de los pacientes en lo que respecta a su sufrimiento psicológico. Pero el paciente podría preguntar por la intención de ello. Preguntar la intención a los seguidores del RAI, la responsabilización ambulatoria involuntaria.

    ResponderEliminar
  22. Mire Auline, Jesus solo plantea la posibilidad de poder elegir cierta responsabilidad. Para la irresponsabilidad solo es necesario comportarse como un niño ya sea discutiendo o delirando.

    ResponderEliminar
  23. ¿Y cuánto es cierta responsabilidad? En el sufrimiento psicológico del ser humano, las decisiones que porcentaje representan. ¿Cuarenta por ciento? El paciente podía querer que se digan las cosas claramente.

    ResponderEliminar
  24. Le he dado vueltas a una cosa. El pensamiento responsabilizador del que tanto hablan estos blogs puede llenarse de vicios, de un lenguaje responsabilizador. La gente ya tiende a responsabilizar de por sí. Tejiendo una red de responsabilidad en torno a los problemas psicológicos, eso contribuye a crear una mente colectiva de responsabilidad. Las acciones y consecuencias serían legisladas a su nivel más sutil, en la misma dinámica de la mente, en las moléculas de los pensamientos y emociones. Aunque el pensamiento responsabilizador intentara que los pacientes descubrieran por sí mismos que significa para ellos acciones responsables, sentimientos responsables e ideas responsables, el lenguaje responsabilizador determinaría esas acciones, sentimientos e ideas responsables. Sin una idea de responsabilidad, no habría razón
    para administrar fármacos a un paciente esquizofrénico, puesto que en la dinámica de la mente no hay responsabilidad. Esa responsabilidad es creada por el lenguaje responsabilizador que modela el mismo biologicismo. La responsabilidad es causa y efecto.

    ResponderEliminar
  25. Alaunine, de lo único que puede ser responsable un humano puesto que es lo único que puede controlar, bajo mi punto de vista, es su conducta, es decir, lo que hace. Y esto está bien, puesto que en tanto en cuanto, lo que tu sientes, queda en ti y no tiene consecuencias sobre el mundo,y lo que tu piensas tampoco tiene consecuencias, lo que haces es lo que te puede afectar a ti y a los demás, de hecho, a nivel efectivo. Por tanto solo puedes controlar aquello que tiene efectos en el mundo (y eso te incluye a ti) y por tanto de eso solo, eres responsable, te guste o no. Del resto, al no tener margen de decisión, puesto que no puedes decidir querer a alguien, o dejar de pensar en algo, pues bajo mi punto de vista, nno puedes ni aunque quieras, ser responsable. Del resto, aunque no quieras eres responsable, puesto que decides.
    Y esto, solo es un parecer.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  26. Estos blogs no se conforman con eso. Ya debería saberlo, señor Castro, ya debería saber que no luchan por nada más que por su simple supervivencia. Con el lenguaje responsabilizador se introducen en la naturaleza de la mente. No hay excusas en el mundo de la responsabilidad, no hay lugar para el error. Responsabilizan al paciente de sus emociones, de sus deseos, de todo lo que se les pase por delante.

    ResponderEliminar